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Cómo armar los turnos de tu tienda según el tráfico real (y no por costumbre)

Por Equipo ComercialabInvestigación26 de octubre de 20269 min de lectura

Casi ninguna tienda pequeña arma sus horarios mirando datos. Se repite el turno de siempre —la misma cantidad de personas de nueve a seis, de lunes a sábado— porque “así ha sido siempre”. Pero el tráfico de clientes no es parejo, y cuando el horario no se parece a la demanda real, la tienda paga dos veces: paga salarios en las horas muertas y pierde ventas en las horas de más gente, porque no hay quién atienda.

Ajustar los turnos al tráfico real es uno de los cambios más baratos de implementar. Pero la investigación trae una advertencia que casi nadie menciona: ajustar el horario a la demanda no es lo mismo que cambiarlo cada semana. Este artículo va de las dos cosas.

1. El costo oculto de un horario parejo

Un ejemplo hipotético, con cifras inventadas para ilustrar la cuenta. Imagina una ferretería de barrio con dos vendedores de planta. Si tener a una persona en el local —salario, prestaciones y aportes— te cuesta, digamos, $9.000 por hora, ese costo es exactamente el mismo a las diez de la mañana de un martes, cuando entran tres personas, que a las seis de la tarde de un sábado, cuando entran veinticinco.

Lo que cambia es lo que esa hora produce. Si el martes a las diez vendes $15.000, la mano de obra se come buena parte del margen de esa hora. Si el sábado a las seis vendes $180.000, el mismo costo de personal es casi insignificante frente a la venta. Y si ese sábado hay una sola persona atendiendo, la pregunta ya no es cuánto te cuesta la segunda, sino cuánto estás dejando de vender sin ella.

Hazlo así: antes de tocar el horario, calcula cuánto te cuesta una hora de tu personal, con prestaciones incluidas, y compárala con lo que vende tu tienda en promedio en cada franja del día. Si todavía no tienes la venta por hora, conseguirla es el siguiente paso.

2. Lo que muestran los datos de tráfico, venta y personal

Hay dos estudios que vale la pena conocer, ambos de un mismo grupo de investigadores en operaciones de retail. El primero, de Olga Perdikaki, Saravanan Kesavan y Jayashankar Swaminathan, se publicó en 2012 en Manufacturing & Service Operations Management y usó datos privados de tráfico, personal y ventas de una cadena de ropa.

Encontró tres cosas. Primero, que la venta crece con el tráfico pero con rendimientos decrecientes: cada visitante adicional rinde un poco menos que el anterior. Segundo, que el personal modera ese efecto: con el tráfico y el personal en sus valores promedio, una persona más por hora entrando a la tienda sumaba 9,97 dólares de venta por hora, y ese retorno subía de 10,00 a 11,32 dólares cuando el personal aumentaba en una desviación estándar. Tercero, que la tasa de conversión cae cuando sube el tráfico, y que una conversión más baja se asociaba con un menor crecimiento del tráfico en el futuro.

Ojo con lo que el estudio no dice: no afirma que la conversión caiga “porque” los vendedores se saturan. Es una explicación razonable, pero lo que el dato muestra es una asociación. Lo que sí muestra es que, con más gente atendiendo, cada visitante adicional se convierte en más venta.

El segundo estudio, de Vidya Mani con Kesavan y Swaminathan, se publicó en 2015 en Production and Operations Management. Con datos por hora de tráfico, ventas y personal de 41 tiendas de una gran cadena minorista, llegó a una conclusión directa: las 41 tiendas estaban sistemáticamente cortas de personal durante un pico de tres horas, y eliminar ese faltante podía aumentar de forma significativa sus ventas y su rentabilidad. Los autores examinan, como causas, los errores de pronóstico y las restricciones al armar los horarios.

El alcance importa: son cadenas grandes, con sistemas de conteo de personas, no pymes latinoamericanas, y sus cifras no se trasladan a tu tienda. La lógica sí: el problema más común no es tener gente de más en general, sino tener gente de menos justo en las horas que más venden.

Hazlo así: identifica tus tres horas más fuertes de la semana y cuenta cuántas personas atienden en ellas. Si es la misma cantidad que en tu hora más floja, ya encontraste tu primer ajuste.

3. Cómo medir el tráfico sin cámaras ni software caro

No necesitas un sensor de conteo de personas para saber en qué horas entra más gente. Alcanza con dos semanas de registro simple. Lo más barato es usar la hora que queda guardada en cada venta: la mayoría de cajas registradoras y sistemas de punto de venta, incluso los básicos, registran la hora de cada transacción. Revisando ese reporte durante un par de semanas —evitando una con festivo o con algún evento atípico— puedes construir una tabla de ventas por hora y por día de la semana.

Si no tienes esa información en digital, sirve un cuaderno junto a la caja: basta con que alguien marque, cada hora, cuántas personas entraron y cuántas compraron. No tiene que ser perfecto; tiene que ser constante durante diez a catorce días, para que muestre un patrón y no la casualidad de un solo día.

Hazlo así: recuerda que las ventas por hora miden compras, no visitas. Si puedes, anota las dos cosas: la diferencia entre la gente que entra y la que compra es justamente la venta que se pierde cuando no hay quién atienda.

4. Convierte el conteo en un mapa de horas pico y valle

Con el registro en mano, ordénalo en una tabla de doble entrada: las horas del día en las filas, los días de la semana en las columnas y, en cada celda, el número de clientes o de ventas. Casi siempre aparece un patrón. Por ejemplo, una tienda de ropa puede descubrir un valle entre las diez y el mediodía entre semana y un pico de cuatro a siete de la tarde, mientras que el sábado el pico se adelanta a la mañana; una tienda de barrio puede tener dos picos cortos, a la salida del colegio y al final de la tarde. Son ejemplos para ilustrar, no datos: tu patrón es el tuyo.

Hazlo así: clasifica cada franja en tres niveles —tráfico alto, medio y bajo— y usa esa clasificación, no la costumbre, para decidir cuánta gente poner en cada bloque. La tabla te sirve por varios meses: revísala cada tres o cuatro meses, o cuando cambie algo grande, como la llegada de un competidor o el inicio de una temporada.

5. Turnos escalonados, pero estables

Con el mapa listo, el paso natural es escalonar: que no todo el personal entre y salga a la misma hora, sino que haya más gente justo cuando hay más gente comprando. Hasta aquí, la intuición. Lo que la intuición no dice es que el horario, una vez armado, conviene que cambie poco.

Eso es lo que sugiere el Stable Scheduling Study, un experimento hecho con la cadena Gap y dirigido por Joan C. Williams (UC Hastings College of the Law), Susan J. Lambert (Universidad de Chicago) y Saravanan Kesavan (UNC Kenan-Flagler Business School). Participaron 28 tiendas de las áreas metropolitanas de San Francisco y Chicago entre noviembre de 2015 y agosto de 2016: 19 fueron asignadas al azar a cambiar sus prácticas de programación y 9 quedaron como grupo de control.

Los cambios apuntaban a la estabilidad, no a perseguir el tráfico hora a hora: horas de entrada y salida más parecidas entre un día y otro, los mismos turnos para cada persona de una semana a la siguiente, una aplicación para que los empleados intercambiaran turnos sin pasar por el gerente, un mínimo flexible de 20 horas semanales para un grupo de empleados de medio tiempo y, en las tiendas donde los datos indicaban que podía subir la venta, personal adicional en horarios fijos. Además, la empresa exigió a todas sus tiendas de Estados Unidos, incluidas las de control, publicar el horario con dos semanas de anticipación y dejar de programar turnos tentativos que podían cancelarse pocas horas antes.

El resultado: en las tiendas con el cambio, las ventas medianas subieron 7% y la productividad laboral 5% frente a las de control. Y el informe derriba un supuesto muy extendido en el comercio:

La demanda fluctuante de los clientes no es la principal fuente de inestabilidad.

Según el estudio, solo el 30% de la variación semanal en las horas de nómina se explicaba por cambios en el tráfico. Los gerentes señalaron otras fuentes: información imprecisa sobre los envíos, promociones cambiadas a última hora y visitas de directivos.

El matiz: es una cadena grande de Estados Unidos, y sus porcentajes no se trasladan a una tienda de tres empleados. Pero la lección práctica sí viaja: arma el horario a partir del patrón de tráfico, publícalo con anticipación y cámbialo lo menos posible. El propio informe atribuye la mejora en productividad, probablemente, a que se quedaron más los vendedores con experiencia. Y retener a un buen vendedor también es plata, como contamos en cómo capacitar y motivar a tu equipo de ventas.

Hazlo así: define dos o tres bloques de personal distintos en el día —por ejemplo, una persona en la apertura, dos en el pico de la tarde y una en el cierre— y mantenlos iguales semana a semana. Publica el horario con al menos dos semanas de anticipación y reserva los cambios para cuando tu mapa de tráfico realmente cambie.

6. No pierdas de vista la ley al mover los turnos

La flexibilidad tiene el límite que pone la legislación laboral de cada país sobre jornada máxima, horas extra y recargos. Si tu tienda está en Colombia, en octubre de 2026 hay tres cosas que debes tener presentes.

La primera: la jornada máxima ordinaria es de 42 horas semanales. La Ley 2101 de 2021 (Diario Oficial 51.736 del 15 de julio de 2021) redujo la jornada de forma gradual y sin disminuir el salario: 47 horas a los dos años de vigencia, 46 a los tres y, desde el cuarto año, dos horas menos por año hasta llegar a 42. Esa última etapa empezó a regir el 15 de julio de 2026. Las 42 horas pueden repartirse, de común acuerdo entre empleador y trabajador, en cinco o seis días a la semana, garantizando siempre el día de descanso.

La segunda: con la reforma laboral, la Ley 2466 de 2025, el trabajo diurno va de las 6:00 a. m. a las 7:00 p. m.; lo que se trabaje después es nocturno y lleva recargo. Esa regla rige desde finales de diciembre de 2025, seis meses después de la sanción de la ley.

La tercera: el recargo por trabajar en domingo o festivo está subiendo por etapas: 80% desde el 1 de julio de 2025, 90% desde el 1 de julio de 2026 y 100% a partir del 1 de julio de 2027.

¿Por qué importa para tus turnos? Porque un horario escalonado bien pensado puede dejar de ahorrar si termina generando horas extra o recargos que no contemplaste. Un bloque que hoy termina a las ocho de la noche, o un domingo de temporada, cuesta distinto de lo que costaba hace un año.

Hazlo así: antes de fijar el nuevo esquema, revisa con tu contador o asesor laboral la jornada y los recargos vigentes en la fuente oficial. Si tu tienda está en otro país, haz lo mismo con la norma local: los límites cambian de un país a otro y con cada reforma.

7. De la intuición a los datos

Pasar de “siempre hemos trabajado así” a un horario basado en el tráfico real no exige comprar tecnología: exige anotar con disciplina durante un par de semanas y mirar esos números sin apuro. Y exige una segunda disciplina, menos obvia: una vez armado el horario, sostenerlo.

Cruzar las ventas por hora con los días de la semana es el tipo de patrón que, una vez a la vista, cambia decisiones concretas sobre cuántas personas poner en el piso y cuándo. Es la clase de lectura que Comercialab, con Wolfy como su cerebro de IA, está construyendo para que una tienda la tenga sin armar tablas a mano. Pero incluso sin ningún software, el primer paso es el mismo: dejar de adivinar el horario y empezar a medirlo.

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Fuentes

  1. Perdikaki, O., Kesavan, S. y Swaminathan, J. M. (2012). “Effect of Traffic on Sales and Conversion Rates of Retail Stores”. Manufacturing & Service Operations Management, 14(1), 145-162. Verificado en el resumen original publicado por la revista: datos privados de una cadena de ropa; “store sales volume exhibits diminishing returns to scale with respect to traffic, and labor moderates the impact of traffic on sales”; con tráfico y personal en la media, una unidad más de tráfico por hora aumenta la venta promedio por hora en $9.97, y el retorno marginal del tráfico sube de $10.00 a $11.32 cuando el personal aumenta una desviación estándar; “the conversion rate declines with increasing traffic and a lower conversion rate is associated with a decrease in future traffic growth”. El resumen no atribuye la caída de la conversión a la saturación del personal. DOI
  2. Mani, V., Kesavan, S. y Swaminathan, J. M. (2015). “Estimating the Impact of Understaffing on Sales and Profitability in Retail Stores”. Production and Operations Management, 24(2), 201-218. Verificado en el resumen original: datos por hora de tráfico, ventas y personal de 41 tiendas de una gran cadena minorista; “all 41 stores in our sample are systematically understaffed during a 3-hour peak period”; eliminar ese faltante puede aumentar de forma significativa ventas y rentabilidad; se examinan los errores de pronóstico y las restricciones de programación como causas. DOI
  3. Williams, J. C., Lambert, S. J., Kesavan, S., Fugiel, P. J., Ospina, L. A., Rapoport, E. D., Jarpe, M., Bellisle, D., Pendem, P., McCorkell, L. y Adler-Milstein, S. (2018). The Stable Scheduling Study: Stable Scheduling Increases Productivity and Sales. Center for WorkLife Law (UC Hastings), Universidad de Chicago y UNC Kenan-Flagler, con Gap Inc. Verificado en el informe original: 28 tiendas en las áreas metropolitanas de San Francisco y Chicago, de noviembre de 2015 a agosto de 2016, con 19 tiendas asignadas al azar al tratamiento y 9 al control; cinco prácticas (intercambio de turnos por aplicación, estructura de turnos estable, programación núcleo, mínimo de 20 horas para un grupo de medio tiempo y personal adicional focalizado); “Stable scheduling sharply increased median sales by 7%” y “significantly increased labor productivity by 5%”; “Fluctuating customer demand is not the primary source of instability”; solo el 30% de la variabilidad semanal de las horas de nómina se explicó por cambios en el tráfico. Informe completo (PDF) · Nota de UNC Kenan-Flagler
  4. Congreso de Colombia. Ley 2101 de 2021, “Por medio de la cual se reduce la jornada laboral semanal de manera gradual, sin disminuir el salario de los trabajadores y se dictan otras disposiciones”. Diario Oficial 51.736 del 15 de julio de 2021. Verificado en el texto de la ley: artículo 2 (jornada máxima de 42 horas, distribuibles en 5 o 6 días), artículo 3 (47 horas a los dos años, 46 a los tres y dos horas menos por año desde el cuarto hasta llegar a 42) y artículo 8 (vigencia desde su publicación). Por ese calendario, las 42 horas rigen desde el 15 de julio de 2026. Texto de la ley
  5. Congreso de Colombia. Ley 2466 de 2025 (reforma laboral). Diario Oficial 53.160 del 25 de junio de 2025. Verificado en el texto de la ley: artículo 10 (trabajo diurno de 6:00 a. m. a 7:00 p. m.; parágrafo 2: “entrará en vigencia seis (6) meses después de la sanción de la presente Ley”) y parágrafo transitorio del artículo 14 (recargo dominical y festivo de 80% desde el 1 de julio de 2025, 90% desde el 1 de julio de 2026 y plena aplicación del 100% desde el 1 de julio de 2027). Texto de la ley
  6. Nota sobre datos que decidimos NO citar o corregimos: el experimento de Gap duró diez meses, no quince, y no consistió en “horarios diseñados según la demanda real”, sino en horarios más estables y predecibles; así lo presentamos. Tampoco atribuimos a Perdikaki y coautores la idea de que la conversión cae “porque el personal se satura”, que no aparece en su resumen. Las cifras de la ferretería del ejemplo son hipotéticas.

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