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Vender en marketplaces: cómo decidir si le conviene a tu tienda (sin que la comisión se coma el margen)

Por Equipo ComercialabInvestigación28 de octubre de 20266 min de lectura

Más de un dueño de tienda ha vivido la escena: un cliente le dice “lo vi más barato en Mercado Libre” y, esa misma noche, se pregunta si debería estar vendiendo ahí también. La idea atrae —millones de compradores sin pagar otro local— y a la vez da miedo: comisiones que nadie explica bien, reclamos de clientes que no conoces y la sensación de competir contra empresas con diez veces tu capital.

La pregunta correcta no es “¿me subo o no a un marketplace?”, sino “¿con qué productos, con qué margen y con qué capacidad de operación me conviene hacerlo?”. Este artículo busca darte ese criterio.

1. Un marketplace es un negocio con reglas ajenas

En tu tienda física o por WhatsApp, tú pones las condiciones: el precio, los tiempos de entrega, la forma de cobrar. En un marketplace las reglas las pone la plataforma: cómo se muestra tu producto, qué tan rápido debes despachar, cómo se resuelve un reclamo y cuánto te cobra por cada venta. No es malo; es distinto. Estás alquilando acceso a un tráfico de compradores que tú no construiste, y ese acceso tiene un precio que debes calcular antes de fijar los tuyos.

Hazlo así: antes de crear tu cuenta de vendedor, busca en el centro de ayuda de la plataforma la tabla oficial de costos por vender para tu país y tu categoría —y su calculadora, si la tiene— y haz la cuenta con un producto real de tu inventario. Si el margen no te convence en el papel, tampoco te va a convencer con ventas reales.

2. Qué dice la evidencia (y qué no)

Hay un estudio colombiano que vale la pena leer con cuidado. Juan David Corrales-Liévano y Milton Fernando Angulo-Camargo, de la Universidad Militar Nueva Granada, y Cindy Johanna Ruiz-Medina, del DANE, usaron las encuestas anuales de comercio, industria y servicios del DANE para seguir a pequeñas y medianas empresas entre 2012 y 2016. Compararon la evolución de las ventas de las que empezaron a vender por medios electrónicos en 2013 con la de las que nunca lo hicieron, con un método llamado diferencias en diferencias. El trabajo se publicó en 2019 en la revista Clío América.

Para una tienda, lo más relevante es el resultado del sector comercio, que incluyó 3.925 pymes. Allí, entre las empresas pequeñas, las ventas de las que adoptaron el comercio electrónico (CE, en la abreviatura de los autores) crecieron más que las de las que no lo hicieron: en 2016, su aumento fue un 38% mayor. Entre las medianas de comercio pasó lo contrario: las que no vendían en línea aumentaron más sus ventas. Los autores lo resumen así:

Es en las empresas pequeñas donde se encontró que la adopción del CE tiene un impacto positivo en las ventas para el sector comercio, mientras que en las empresas medianas el CE tiene un impacto positivo en el sector servicios.

Otro hallazgo útil: el efecto no apareció el año siguiente a la adopción, sino dos o tres años después.

Ahora, el alcance, que importa tanto como el resultado. El estudio mide el comercio electrónico en general —vender por medios electrónicos—, no los marketplaces en particular. Las “pequeñas” de esas encuestas son mucho más grandes que una tienda de barrio: el propio DANE advierte que sus encuestas anuales, por sus parámetros de inclusión, no estudian las unidades de menor tamaño, y en el sector comercio las pequeñas del estudio vendían en promedio unos 10.000 millones de pesos al año. No es un experimento, así que las empresas que decidieron vender en línea pueden diferir de las demás en otras cosas. Y los datos van de 2012 a 2016, antes de la pandemia.

La lectura práctica es esta: vender en línea puede ayudarle a un comercio pequeño, pero el beneficio no es inmediato ni automático. Trátalo como una línea de negocio que hay que gestionar —fotos, precios, tiempos de despacho, respuestas a preguntas— y no como una vitrina pasiva.

3. Elige la plataforma por tu categoría

No todos los marketplaces sirven igual para todo. Una ferretería con repuestos específicos puede funcionar mejor donde la gente busca por referencia técnica, mientras que una tienda de ropa o accesorios depende más de plataformas donde el comprador descubre productos mirando. La elección no debería depender de dónde vende tu competencia, sino de dónde busca tu cliente lo que tú vendes.

Hazlo así: antes de decidir, busca en la plataforma candidata productos parecidos a los tuyos y revisa cuántos vendedores ya los ofrecen, a qué precio y con qué reseñas, con el mismo método que proponemos para analizar a tu competencia. Si encuentras veinte vendedores con el mismo producto a un precio que no te deja margen, esa plataforma no es tu puerta de entrada para ese artículo, aunque pueda serlo para otro de tu surtido.

4. Calcula el margen neto antes de fijar el precio

Aquí es donde más tiendas pierden plata sin notarlo: copian en la plataforma el precio del local, sin restar la comisión ni el costo de empaque y envío. Un ejemplo hipotético, con cifras inventadas: un bolso que vendes en tu tienda en $80.000 y que te costó $50.000 te deja $30.000. Si la plataforma cobrara una comisión del 15% —una cifra supuesta, no la tarifa de ninguna plataforma en particular—, se irían $12.000; si además pones $8.000 entre empaque reforzado y envío, te quedan $10.000. Vendiste lo mismo y ganaste un tercio.

La salida no es bajar el precio para competir, sino recalcular: subir un poco el precio en ese canal, o llevar al marketplace solo los productos cuyo margen aguanta la comisión. Si te preocupa la reacción del cliente, en otro artículo tratamos cómo subir precios sin perder clientes.

Hazlo así: arma una tabla con tus diez productos candidatos y calcula, para cada uno, el margen neto después de comisión, empaque y envío. Publica primero los que queden mejor parados.

5. Prepara la operación antes de publicar

Vender en línea añade tareas que en la tienda no existen: revisar pedidos todos los días, empacar, entregar al transportador a tiempo y responder preguntas. Las reglas de reputación las define cada plataforma —y las cambia—, así que léelas en su centro de ayuda antes de publicar: qué cuenta como despacho tardío, qué pasa si cancelas una venta y cómo pesan los reclamos.

El riesgo más común para una tienda física es vender en línea algo que ya no tiene, porque el último se lo llevó un cliente del mostrador. Una tienda de calzado, por ejemplo, puede publicar solo los modelos de los que tiene más de diez pares en bodega y dejar por fuera los últimos pares de cada talla, para no tener que cancelar pedidos.

Hazlo así: decide antes de empezar quién revisa los pedidos cada día, cuánto tiempo real te toma despachar y qué stock reservas solo para el canal en línea.

6. Mide el canal por separado antes de ampliarlo

Después de los primeros dos o tres meses, compara el margen neto que te dejó el marketplace —descontados la comisión, el envío y el tiempo de tu equipo— con el que te deja el mismo producto en la tienda. El margen por venta lo ves de inmediato; el efecto sobre el crecimiento de tus ventas puede tardar más, como sugiere el estudio colombiano. Si el canal apenas cubre sus costos, no es momento de subir todo el catálogo; es momento de ajustar precios, elegir mejor qué publicar o aceptar que ese canal todavía no es para tu negocio.

Llevar esa cuenta producto por producto y mes a mes se vuelve mucho más liviano cuando tus márgenes y tu inventario están en un solo lugar, y eso es lo que Comercialab está construyendo para tiendas como la tuya.

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Fuentes

  1. Corrales-Liévano, J. D., Ruiz-Medina, C. J. y Angulo-Camargo, M. F. (2019). “Evaluación de impacto del comercio electrónico en las ventas de las pymes en Colombia: un análisis econométrico”. Clío América, 13(26), 328-339. Verificado en el artículo original: panel con datos de la Encuesta Anual de Comercio, la Encuesta Anual Manufacturera y la Encuesta Anual de Servicios del DANE, 2012-2016; diferencias en diferencias entre pymes que adoptaron el comercio electrónico en 2013 y pymes que no lo adoptaron en ningún año; sector comercio con 3.925 empresas (1.226 medianas y 2.699 pequeñas). Para las pequeñas de comercio, el incremento de ventas de las que adoptaron fue un 115% mayor en 2015 y un 38% mayor en 2016 que el de las que no lo hicieron; para las medianas de comercio, el aumento fue mayor en las que no adoptaron. El efecto “no se manifestó en el año inmediatamente después”. Los valores están en miles de pesos: las pequeñas de comercio tenían ventas promedio de unos 10.000 millones de pesos. La cita textual corresponde a las conclusiones. DOI · PDF completo
  2. DANE (2025). Boletín técnico. Encuesta de Micronegocios (EMICRON) 2024, 30 de julio de 2025. Verificado en el boletín original, sección de introducción: la EMICRON busca “complementar la información de las encuestas estructurales, (Encuesta Anual Manufacturera (EAM), Encuesta Anual de Comercio (EAC), Encuesta Anual de Servicios (EAS)) las cuales, por sus parámetros de inclusión, no estudian las unidades de menor tamaño”. Boletín técnico (PDF)
  3. Nota sobre datos que decidimos NO citar: el “panel de 2.177 empresas” que menciona el resumen del mismo estudio, porque no coincide con los tamaños por sector que reporta el cuerpo del artículo; las comisiones exactas de Mercado Libre u otras plataformas y sus umbrales de reputación, porque solo los encontramos en blogs comerciales y cambian por país, categoría y fecha; y las cifras de la Cámara Colombiana de Comercio Electrónico y del INEGI sobre ventas en línea, porque no pudimos confirmarlas en el documento original.

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